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viernes, enero 30, 2026
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Una voz de confianza: Cómo hablar con tus hijos adolescentes sobre sexualidad

Por Julia Sadusky, doctora en psicología (PsyD)

Nota: En esta tercera parte de una mini serie de cuatro partes, profundizamos en cómo los padres pueden abordar el tema de la sexualidad en general —y de la pornografía en particular— con sus hijos. La Dra. Julia Sadusky, psicóloga clínica con licencia y autora local, analiza las presiones culturales que enfrentan los jóvenes y ofrece consejos prácticos y concretos para los padres, incluyendo posibles guiones para facilitar estas conversaciones difíciles. A la luz de datos recientes que muestran un preocupante y marcado aumento en la aceptación social de la pornografía en los Estados Unidos, esta serie resulta más oportuna que nunca.

“No fue tanto lo que mis padres dijeron sobre la sexualidad lo que causó problemas. Fue todo lo que no dijeron. Lo que dijeron se enfocó en lo que no debía hacer, lo cual es útil en cierto sentido. Pero nunca me hablaron de qué hacer cuando me topé con la pornografía, cuando un novio cruzó límites físicos o cuando mis amigos me decían que la masturbación era normal y saludable.

Mis amigos, la pornografía y las redes sociales comenzaron a enseñarme sobre sexualidad mucho antes que mis padres. Para cuando por fin me dieron ‘la charla sobre sexo’, su evidente incomodidad me hizo sentir que era mejor no volver a hablar con ellos sobre nada relacionado con la sexualidad. Pero yo tenía tantas preguntas. Encontré respuestas en internet, aunque algunas no eran precisas ni compatibles con mi fe.

Amo a mis padres y reconozco que ellos tampoco tuvieron modelos adecuados para hablar bien sobre estos temas. Pero no puedo evitar preguntarme: ¿qué habría sido diferente si ellos hubieran estado mejor preparados?”

Este testimonio, compartido por una madre católica después de una charla que impartí recientemente, refleja lo que viven demasiados adolescentes y adultos católicos hoy en día.

Entendiendo el contexto cultural

En nuestra cultura occidental, las representaciones de la sexualidad con frecuencia contradicen lo que enseña nuestra fe católica. El relativismo moral, el posmodernismo y muchas ideologías afines influyen fuertemente en la sociedad. Son como el agua en la que muchos adolescentes “nadan” sin darse cuenta. Cuando este ambiente se combina con el silencio de los padres católicos antes de tener una charla formal sobre el sexo, el resultado es preocupante.

Lamentablemente, muchos niños y jóvenes católicos no ven a sus padres como guías confiables en temas de sexualidad. En el mejor de los casos, piensan que sus padres son bienintencionados, pero ingenuos o desactualizados. En el peor de los casos, los ven como obstáculos o figuras opresoras que intentan impedir su libertad y autenticidad.

Sin embargo, los padres están llamados a ser los primeros educadores de sus hijos, apoyados por su comunidad de fe, educadores, amigos, directores espirituales y terapeutas (cf. Gravissimum Educationis, 3). Pero muchos padres no se sienten capacitados con herramientas prácticas para sostener conversaciones reales con sus hijos.

¡Este es el momento de formar y fortalecer a los padres católicos para que puedan hablar con claridad, calma y eficacia sobre sexualidad con sus hijos, de forma apropiada a cada etapa del desarrollo!

Reconociendo las presiones que enfrentan los jóvenes

Los adolescentes de hoy enfrentan una gran carga. Desde la psicología, sabemos que esta etapa es crucial para formular preguntas sobre identidad, propósito, creencias, valores y sentido de pertenencia.

En medio de esta búsqueda, muchos se exponen desde temprana edad a contenidos sexuales explícitos, incluyendo pornografía, o incluso experiencias dañinas. No es raro que comiencen a masturbarse sin ningún tipo de guía más allá del “¡eso no se hace!”. Muchos ni siquiera comprenden por qué repiten esa conducta. Y al no contar con adultos de confianza que los ayuden a reflexionar, sólo les quedan la culpa y la vergüenza. La culpa puede enseñar, pero la vergüenza suele atraparnos en el mismo comportamiento que queremos dejar.

A esto se suma una presión enorme por “descubrirse” y definirse en cuanto a su identidad. Este tema ocupa gran parte de su atención, junto con la escuela, actividades extracurriculares y relaciones sociales.

Hoy más que nunca, los jóvenes necesitan adultos confiables que estén de su lado.

Consejos prácticos para hablar con nuestros hijos

¿Por dónde empezar a construir confianza y hablar mejor sobre sexualidad con nuestros adolescentes?

A continuación, compartimos frases guía para iniciar conversaciones antes de la adolescencia, tomadas del libro Start Talking to Your Kids About Sex: A Practical Guide for Catholics (Empieza a hablar con tus hijos sobre sexo: Guía práctica para católicos). Para adolescentes, se recomienda Talking with Your Teen About Sex: A Practical Guide for Catholics. (Habla con tu hijo adolescente sobre sexo: Guía práctica para católicos).

Prepárate para tener éxito

El mejor momento para hablar es cuando están uno al lado del otro, no frente a frente, ya que esto puede generar incomodidad. Conduciendo en el coche, caminando juntos o practicando un deporte son oportunidades ideales para iniciar una conversación. Elige momentos de tranquilidad. Si una conversación se vuelve tensa, es válido tomar una pausa y retomarla después. Invoca al Espíritu Santo. Él te dará lo que necesitas.

Reconoce si te has quedado atrás

Si nunca has hablado abiertamente sobre la sexualidad, no es tarde para empezar:

“Ahora que estas creciendo, hay muchos temas de los que quiero hablar contigo para ayudarte a convertirte en un adulto sano. Hablaremos de tus planes después de la prepa, de amistades, de sentimientos… y también de sexualidad. Hasta ahora no hemos tenido conversaciones abiertas sobre este tema, pero estoy seguro de que ya sabes cosas. Es importante que puedas hablar con nosotros también. Poco a poco tendremos espacios para hablar sobre lo que estás aprendiendo o preguntándote sobre sexualidad. ¿Cómo te sentirías al hablar de esto conmigo? ¿Qué lo haría más fácil o difícil?”

Haz preguntas abiertas

“Muchas cosas aparecen en internet o en las conversaciones con amigos o adultos. ¿Qué has escuchado sobre ______?”

Puedes llenar el espacio con palabras como: pornografía, masturbación, sexo, orientación, género, matrimonio, noviazgo, enseñanzas católicas sobre la sexualidad…

Otras preguntas pueden ayudarte a tener una idea general del nivel de conocimiento de tu hijo adolescente. Es importante saber qué le ha resultado útil de lo que ha aprendido y fomentar su pensamiento crítico frente a la información que recibe de distintas fuentes:

  • “¿Dónde aprendiste eso?”
  • “¿Qué fue lo que más te llamó la atención?”
  • “¿Tuviste alguna duda sobre lo que escuchaste?”
  • “¿Hubo algo que no te convenciera del todo?”

La clave es lograr que tu hijo adolescente hable sobre lo que ha escuchado y aprendido. Si escuchas información errónea, resiste la tentación de entrar en modo sermón. Primero, recibe lo que tu hijo te está diciendo, repitiendo lo que escuchas que te está diciendo a lo largo de la conversación. Esto es para asegurarte de comprender más a fondo y ayudarle a desarrollar su capacidad de analizar la información antes de ofrecer una corrección o refutación.

Hablar sobre la pornografía sin sobreexponer

Existen innumerables formas en que los jóvenes pueden acceder a la pornografía (compañeros, dispositivos de otras personas, errores tipográficos en búsquedas en línea, sugerencias en redes sociales, etc.). La primera exposición a la pornografía casi siempre ocurre de manera accidental. Por eso, tristemente, no se trata de si un adolescente será expuesto a la pornografía, sino de cuándo sucederá.

No es ningún secreto que muchas representaciones culturales y populares de la psicología contradicen nuestra fe en varios temas, incluida la pornografía. Algunos terapeutas incluso afirman que la pornografía es saludable y beneficiosa para las relaciones humanas. Queremos que nuestros adolescentes sepan que estos mensajes existen y ofrecerles claridad ante las inexactitudes de estas posturas populares sobre el comportamiento sexual.

Al mismo tiempo, no debemos caer en la simplificación de oponer nuestras creencias católicas a la cultura, como si todo lo que creemos fuera contrario a los entendimientos culturales. En el caso de la pornografía, cada vez más voces seculares —incluyendo celebridades y organizaciones no religiosas dedicadas a crear conciencia sobre la pornografía— se están uniendo para hablar sobre los daños que esta causa.

Para abordar estos temas, es importante preparar el terreno para lo que los adolescentes probablemente oirán sobre la pornografía de parte de otras personas:

¿Sabías que, a veces, en internet aparecen fotos o videos de personas desnudas tocándose de manera sexual o romántica? Generalmente, la primera vez que uno se topa con eso es por accidente. ¿Te ha pasado algo así o lo has escuchado de amigos u otras personas?

Algunas personas podrían decirte que ver pornografía es algo saludable para aprender sobre nuestros cuerpos y sobre el sexo.

Pero en realidad, la pornografía no es una buena manera de aprender. Toma algo verdadero —la belleza del sexo dentro del matrimonio— y lo convierte en entretenimiento. Si una pareja estuviera teniendo relaciones en la habitación de al lado, ¿irías a mirar? ¡No! Pero como la pornografía está oculta y nos atrae por la belleza del cuerpo humano (aunque sea de forma distorsionada), muchas personas vuelven a verla una y otra vez.

Es normal tener curiosidad sobre tu cuerpo, y si quieres aprender más, mamá y papá saben mucho sobre cómo funciona el cuerpo y pueden enseñarte la parte científica.

Si en algún momento has visto pornografía, es algo de lo que podemos hablar en casa. Hay muchas maneras sanas de aprender sobre tu cuerpo que no implican pornografía, así que queremos asegurarnos de hablar de estos temas contigo, ¿de acuerdo?

*(Consulta Talking with Your Teen About Sex: A Practical Guide for Catholics para conocer diversas maneras de reducir la vergüenza corporal y aumentar el conocimiento sano sobre el cuerpo).

Estamos aprendiendo mucho sobre los daños que causa la pornografía. Incluso muchas personas que no son cristianas están reconociendo el impacto negativo que tiene en nosotros, en los demás y en el mundo. Hay recursos excelentes para profundizar en este tema, como los que ofrecen Fight the New Drug, National Center on Sexual Exploitation y Enough is Enough.

Dios no se escandaliza ni se sorprende cuando luchamos con la pornografía —ni con cualquier otra cosa, en realidad—. Él está dispuesto a ayudarnos a crecer en la responsabilidad sexual y en el dominio propio, por medio de la oración, los sacramentos (especialmente la confesión y la eucaristía), y el acompañamiento de las personas que pone en nuestra vida. No nos deja solos.

Cuando se trata de desafiar la idea de que la pornografía es “saludable y necesaria”, podemos recordarles a nuestros hijos que Dios jamás nos pediría alejarnos completamente de una conducta que fuera esencial para nuestra salud y bienestar. El plan de Dios para nuestra vida —y nuestra vida sexual— incluye, inevitablemente, decir “no” a ciertas conductas, para abrirnos al misterio de lo que la sexualidad revela sobre quién es Dios, quiénes somos nosotros y cuál es nuestro destino final.

Integrar la sexualidad en nuestra identidad personal es un proceso que dura toda la vida (cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 2342–2343). Este camino exige mucho de nosotros, en la medida en que creemos que el plan de Dios para la sexualidad es el mejor. Queremos ayudar a los jóvenes a entender que, aunque en ocasiones no logren vivir plenamente ese ideal, pueden contar con su relación con Dios, sus padres, sacerdotes y terapeutas como apoyo para romper con la vergüenza y aprender, con el tiempo, a vivir su sexualidad de manera más plena y responsable.

Nuestra visión católica de la ética sexual es, sin duda, radicalmente diferente a las narrativas dominantes. Pero no debemos alejarnos de esa diferencia. Precisamente por eso, queremos invitar a nuestros jóvenes a que “luchen” con Dios, incluso con aquellas enseñanzas que les resulten difíciles. Y también queremos darles espacio para descubrir el “sí” que pueden decir con su vida, al seguir su ley de manera imperfecta y gradual, con nuestra ayuda.

 

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La Dra. Julia Sadusky es psicóloga clínica con licencia y dirige una práctica privada en Littleton, Colorado. Es autora de varios libros, entre ellos “Talking with Your Teen About Sex: A Practical Guide for Catholics.”. La Dra. Sadusky ha estudiado el desarrollo sexual y de género por más de una década, y colabora regularmente con iglesias, diócesis y centros de terapia con enfoque de fe, brindando formación sobre sexualidad humana, identidad de género y vida cristiana.

 

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