Por Caitlin Burm
Como católicos, estamos llamados a salvaguardar la vida y la dignidad humanas, que son el centro y el corazón de nuestra enseñanza. Eso no ha cambiado con el tiempo; lo que sí ha cambiado son las preocupaciones constantes de seguridad que muchos enfrentamos hoy al asistir a nuestras parroquias y escuelas, nuestros espacios sagrados.
La Arquidiócesis de Denver continúa tomando medidas para garantizar la seguridad de sus feligreses y de los estudiantes de sus escuelas católicas, según explicó el diácono Mike Daly, director arquidiocesano de seguridad. Hace poco más de un año, poco después de integrarse a la Arquidiócesis, el diácono Mike desarrolló un programa de respuesta estándar diseñado para unificar la manera en que las parroquias y escuelas locales responden ante emergencias y amenazas.
Una de las iniciativas más innovadoras que surgió de este programa es RedBag (Bolsa Roja), una combinación de tecnología, herramientas y capacitación que conecta con los equipos de emergencia, provee suministros para casos críticos y puede agilizar la respuesta ante crisis y los procesos de reunificación. El diácono Mike explicó que RedBag ayudó a crear un sistema que cada parroquia y escuela puede seguir, además de un medio de comunicación en situaciones de crisis.
“Cuando llegué, vi que todos hacían algo por la seguridad, pero nada estaba coordinado. RedBag nos dio comunicación clara, capacitación y un plan unificado para que todos estuviéramos en la misma sintonía”, señaló el diácono Mike.
Iniciativas de seguridad como RedBag pueden ayudar a las comunidades católicas a mantener entornos de paz donde la fe siga floreciendo. Las parroquias y escuelas arquidiocesanas comenzaron la capacitación en RedBag durante la primavera y el verano de este año, y continuarán realizando simulacros y ejercicios para mejorar sus procedimientos y respuestas ante emergencias.
“Notre Dame está en las primeras fases de implementación e integración de RedBag en nuestra planificación de emergencias. Hemos formado un equipo de seguridad con la orientación del diácono Mike, integrado por administradores escolares, personal parroquial y maestros”, explicó Erika Matteo, subdirectora de la escuela católica Notre Dame en Denver. “Los RedBags están colocados en los salones y en distintos puntos del campus donde las personas podrían encontrarse en una situación de emergencia. Tenemos simulacros programados para asegurar que tanto el personal como los estudiantes estén familiarizados con los procedimientos del Protocolo de Respuesta Estándar (SRP, por sus siglas en inglés) y con el uso del sistema RedBag.
“Una vez que esté completamente implementado en nuestro campus, RedBag ayudará a mejorar la comunicación y el flujo de información clara y relevante durante un incidente. Conforme avanza la capacitación, nuestro personal se siente más cómodo con el sistema. Estamos comprometidos con seguir aprendiendo y creciendo de maneras que mantengan a toda nuestra comunidad más segura y bien informada”, añadió.
Además de la tecnología y los recursos que ofrece, RedBag pone un fuerte énfasis en la capacitación y la preparación, lo que empodera tanto al personal parroquial como al escolar.
Kendra Douglass, directora de la escuela católica St. Thomas More en Centennial, comentó que RedBag ha permitido que su comunidad siga desarrollando su plan de preparación ante emergencias.
“Se trata mucho más de ser proactivos que reactivos. La RedBag y su capacitación te ayudan a saber exactamente cómo responder antes de que ocurra una crisis”, señaló.
“Nuestros maestros se sienten más seguros y confiados al poner en práctica lo que han aprendido”, continuó. “La plataforma es muy fácil de usar y realmente intuitiva”.
El diácono Mike coincidió.
“RedBag ayuda a nuestras parroquias y escuelas a fortalecerse cada vez que entrenan”, dijo. “No solo nos estamos preparando para lo peor, sino que estamos construyendo una cultura de preparación en toda nuestra comunidad”.
La comunicación proactiva y la transparencia que ofrece el programa resultan, sin duda, reconfortantes para la comunidad católica del norte de Colorado. Al incorporar estos planes y procedimientos de seguridad, la Iglesia fomenta la confianza dentro de sus parroquias y escuelas.
“En Notre Dame, como en todas las escuelas, los padres quieren saber que la escuela está comprometida con la seguridad de sus hijos”, comentó Erika. “Esperamos que el trabajo continuo de nuestro equipo de seguridad con el diácono Mike, la implementación y la capacitación constante del sistema RedBag, así como la participación de los padres y de la comunidad parroquial, brinden a las familias la certeza de que la seguridad es una prioridad y que, juntos, podemos tener una comunidad preparada y vigilante”.
A medida que la Arquidiócesis continúa implementando RedBag en sus parroquias y escuelas, el programa se consolida como un modelo nacional de preparación. Refleja el compromiso permanente de la Iglesia con la protección de los más vulnerables —incluso nuestros feligreses, estudiantes y maestros— y garantiza que nuestros espacios sagrados sigan siendo lugares de paz, no de temor.
Más allá del programa RedBag, el diácono Mike también ha trabajado con el equipo arquidiocesano de subvenciones para implementar un enfoque integral de seguridad, que incluye fondos federales y estatales destinados a reforzar la protección de parroquias y escuelas. Asimismo, ha coorganizado un taller de seguridad con líderes religiosos locales en colaboración con la oficina de campo del FBI en Denver.
“Todo lo que hago es por la salvación de las almas. Mi tarea es equipar a nuestros líderes de fe con las herramientas que necesitan para proteger y guiar a sus comunidades”, afirmó el diácono Mike sobre su labor.

