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Preguntas y respuestas: el arzobispo Samuel Aquila, al solicitar su retiro, reflexiona sobre su ministerio

Agradecido por casi cinco décadas de sacerdocio y 13 años como arzobispo de Denver, el arzobispo comparte los frutos, retos y esperanzas de su ministerio al acercarse a su jubilación.

Por Roxanne King

El arzobispo Samuel Aquila conversó con El Pueblo Católico sobre su ministerio en la Arquidiócesis de Denver al acercarse a su cumpleaños número 75 (el 24 de septiembre), edad en la que está canónicamente obligado a presentar su solicitud de retiro al papa, la cual puede ser aceptada de inmediato o pospuesta temporalmente. Recientemente, el arzobispo celebró 49 años de sacerdocio —38 de ellos en Denver— y su 13 aniversario como arzobispo. Su lema episcopal ha guiado su servicio: “Hagan lo que él les diga” (Juan 2, 5).

EPC: ¿Cómo ha sido servir como arzobispo en la misma arquidiócesis donde fue ordenado sacerdote en 1976?

+Aquila: Ha sido un regalo increíble poder servir aquí como arzobispo. Con frecuencia me encuentro con personas que conocí siendo sacerdote. Se me acercan parejas y me dicen: “¡Arzobispo, usted celebró nuestra boda hace 45 o 48 años!” Y yo pienso: ¡ni siquiera lo recuerdo! Es una gran bendición porque ves que siguen practicando su fe, que permanecen casados y han vivido el sacramento del matrimonio.

También jóvenes me dicen: “¡Usted nos bautizó!” Son muchas las familias a las que no solo bauticé a sus hijos, sino que después también celebré sus bodas.

Es muy satisfactorio ver la fidelidad de la gente, cómo vive su fe y la alegría que eso les trae.

He tenido muchas experiencias en esta arquidiócesis. Serví como vicario parroquial (en dos parroquias del 1976 al 1982), luego como párroco en Guardian Angels (Denver) de 1982 a 1987, y después realicé estudios de posgrado.

El entonces padre Samuel J. Aquila colaboró ​​en los eventos y liturgias de la Jornada Mundial de la Juventud de 1993, durante la visita del papa san Juan Pablo II y su reavivamiento de la Iglesia de Denver. (Foto de James Baca)

La Jornada Mundial de la Juventud de 1993 destaca por su impacto en la arquidiócesis y en la Nueva Evangelización, especialmente por los frutos que dejó: apostolados como la Fraternidad de Estudiantes Universitarios Católicos (FOCUS, por sus siglas en inglés) el Augustine Institute, Amazing Parish, Families of Character, Endow, y muchos más. Todos ellos han dado abundante fruto.

Ahí se ve la fidelidad de Jesús a su promesa: si permanecemos unidos a la vid, daremos fruto. Es fundamental mantenerse unidos a Jesucristo en esa relación personal con él, con el Padre y el Espíritu Santo en comunidad de vida. Ha sido un gran don ayudar a las personas a entrar en esa relación y ver sus frutos en las parroquias, en los jóvenes que se han hecho sacerdotes. Y ha sido una gran bendición ordenar diáconos y sacerdotes.

EPC: El 18 de julio celebró el 13.o aniversario de su instalación como arzobispo de Denver. ¿Cuáles considera los momentos más destacados de su ministerio?

+Aquila: Primero, fortalecer la identidad católica de nuestras escuelas y ayudar a que la gente reconozca la importancia de vivir su fe, impactar la cultura y evangelizar. Cristo nos confió esa misión que escuchamos en Mateo 28: “Vayan y enseñen todo lo que les he mandado, bauticen y estén seguros de que yo estaré con ustedes”.

Así que me he enfocado en ayudar a las personas a tener confianza en las promesas de Jesucristo y en el fruto que trae el encuentro con él — especialmente, en lo personal, la alegría que produce, la paz que genera.

Segundo, fundamos dos parroquias nuevas: St. John Paul II en Thornton y St. Gianna Molla en Denver, cerca del aeropuerto. Somos tierra de misión, estamos creciendo; no cerramos parroquias.

El arzobispo Samuel J. Aquila bendijo el terreno que se convertirá en la nueva parroquia de St. John Paul II en Thornton en mayo de 2025. (Foto de James Baca)

Junto con eso, también están los cambios demográficos y de población que se están dando. Cuando uno ve las pirámides poblacionales de Colorado, e incluso de Estados Unidos, no son una buena señal en cuanto la falta de niños y la disminución en su número.

Tercero, preparar a las personas para el matrimonio, mostrar la dignidad de la vida humana y formar una cosmovisión bíblica.

El Señor nos ha dado el regalo de la creación. Estamos llamados a reconocer ese regalo y a cuidarlo. Eso incluye el don de nuestro cuerpo, el don de la intimidad matrimonial, el don de los hijos y el valor de honrarlos. El ministerio provida siempre ha sido muy importante para mí — dar testimonio de la dignidad de la vida humana en todas sus etapas, desde la concepción hasta la muerte natural.

También, fortalecer dentro del presbiterio nuestra identidad como sacerdotes: lo que significa ser sacerdotes, y realmente animar a profundizar en nuestra vida espiritual, buscando sanación en nuestras propias vidas personales. Pero también llevar esa sanación —la sanación que solo Cristo puede dar— a la vida de los demás, especialmente a través de la vida sacramental de la Iglesia. Los sacramentos de la Eucaristía y la Reconciliación pueden traer una sanación profunda cuando abrimos el corazón a ellos.

El arzobispo Samuel J. Aquila reza durante la misa en la parroquia Most Precious Blood de Denver. (Foto de Martin Jernberg)

Restaurar la edad de la confirmación a antes de la primera comunión ha sido clave para que los jóvenes y sus padres comprendan que el sacramento que nos sostiene toda la vida es la Eucaristía. Es la Eucaristía completa los sacramentos de la iniciación cristiana; no la confirmación.

Además, en los últimos cinco años, incorporamos el Rescue Project y ACTS XXIX, y realmente nos enfocamos en el kerigma: ¿Qué es el kerigma y cómo lo vivimos? Realizamos el Rescue Project con los sacerdotes durante una convocatoria del clero de tres días. Seguimos la estructura de ‘Creado, Capturado, Rescatado y Respuesta’, y muchos sacerdotes agradecieron mucho la claridad del mensaje. Durante ese Adviento (2021), predicamos con el objetivo de ayudar a la gente a comprender el kerigma. Laicos e incluso algunos sacerdotes dijeron que era la primera vez que sentían que realmente habían escuchado el kerigma, lo cual fue un regalo increíble.

El equipo de ACTS XXIX ha sido de gran ayuda al ofrecer una forma muy clara, concisa y fácil de recordar para presentar el kerigma, de modo que nosotros, como sacerdotes, podamos predicar sobre él y llamar a las personas a vivirlo.

Otro aspecto importante es el énfasis en la entrega y en la importancia de entregarnos por completo al Señor — porque el discipulado cuesta. Ser discípulo significa —y el Señor lo dice en serio— dejarlo todo para seguirlo.

Es esencial hacernos la pregunta: ‘¿Quién es mi Dios?’ ¿Son los bienes materiales mi dios? ¿Es el dinero mi dios? ¿Es el poder mi dios? ¿O es Jesucristo, verdadero Dios y hombre? ¿Es él realmente el Señor de cada aspecto de mi vida? ¿De verdad muero a mí mismo para que Cristo viva en mí? Ahí es donde entra la entrega.

Por eso promovimos la Novena de la Entrega (del padre Dolindo Ruotolo), así como la oración de san Carlos de Foucauld —su Oración de Abandono— tanto para sacerdotes como para laicos. Distribuimos la oración del padre Dolindo en todas las parroquias. Aún hoy hay personas que me dicen que la rezan todos los días. Simplemente van repitiendo el ciclo de los nueve días. Es una oración sencilla. Se puede hacer en cinco minutos, pero marca la diferencia, porque nos recuerda cada día que debemos entregar nuestra vida a Cristo.

El arzobispo Samuel J. Aquila encabeza la Procesión Eucarística anual alrededor de las instalaciones de Planned Parenthood en Denver, rezando pacíficamente por una cultura de la vida. (Foto de André Escaleira, Jr.)

EPC: ¿Cuáles han sido los mayores desafíos en estos 13 años?

+Aquila: La secularización de la cultura y lo liberal que se ha vuelto nuestro estado. Me duele profundamente que Colorado haya convertido el aborto en un derecho constitucional y que promueva la eutanasia. Eso destruye la dignidad de la vida humana. Esos han sido los mayores desafíos.

El COVID fue otro reto, aunque logramos salir adelante. Hoy nuestras parroquias ya recuperaron los números previos a la pandemia. Pero la situación mundial es sumamente difícil. Es compleja.

Otro desafío es que, a veces, las personas son más fieles a una ideología o a un partido político que a su fe en Jesucristo. Cristo es a través de quien debemos mirar el mundo, viviendo de verdad los Diez Mandamientos, viviendo y llevando a cabo el evangelio y siendo fieles a él. Hoy en día, mucha gente en la sociedad rechaza por completo cualquier tipo de religión o de fe.

Ya se empieza a ver un pequeño cambio. Los jóvenes están muy insatisfechos con lo que reciben, ya sea en la educación pública, las universidades o la cultura, y ahora están volviendo hacia la fe y hacia Dios. Es una señal de esperanza y hay un gran potencial.

Pienso en lo que ha hecho y logrado FOCUS. Veo el hambre que tienen los jóvenes. Cuando sus corazones realmente descansan en Cristo, es cuando encuentran la alegría. Encuentran paz al vivir el evangelio. Eso no significa que todo vaya a ser perfecto, porque todos tenemos nuestras pruebas y sufrimientos por nuestra humanidad, pero Cristo nos da la gracia y las herramientas para enfrentar cualquier sufrimiento que tengamos.

EPC: ¿Qué le gustaría que los católicos comprendieran sobre su misión en un mundo poscristiano?

+Aquila: Lo que yo espero es que los católicos conozcan y abracen el evangelio. Aquí, dentro de la arquidiócesis, tenemos la bendición de contar con la Escuela Bíblica Católica (en español e inglés) y la Escuela Catequética. Ambas son sumamente importantes y útiles para cambiar la cultura, dándole a la gente una visión fiel y bíblica del mundo — capaz de ver el mundo a través de los ojos de la escritura.

Así que lo más importante, primero que nada, es el encuentro personal. Jesús invita con un “Ven, sígueme”. El discípulo, el cristiano, debe conocer y seguir a Jesús.

Debemos responder a las preguntas: ‘¿Es Jesús mi mejor amigo? ¿Jesús ha formado verdaderamente mi corazón y mi mente?’ Mi esperanza es que cada cristiano abra su corazón y su mente para ser formado por Jesús — no por alguna retórica, partido político o ideología, sino por el evangelio y el vivir el evangelio. Eso es lo que el mundo poscristiano necesita más que nada.

Necesita discípulos que señalen a Jesús como lo hizo Juan el Bautista — discípulos que digan: “Es preciso que él crezca y que yo disminuya», llevando a otros a una relación más profunda con Jesucristo.

El arzobispo Samuel J. Aquila reza durante el servicio del Viernes Santo del 2015. (Foto de Daniel Petty)

EPC: Dos iniciativas recientes vinculadas a temas emblemáticos de su ministerio son la campaña ‘Llamados por su nombre’ para aumentar las vocaciones sacerdotales locales, y, fiel a su devoción a la Virgen María, el ícono y la novena ‘Acompañando a María al pie de la Cruz’ para ayudar a los fieles a prepararse para el Año Jubilar 2033, que marcará el 2000 aniversario del Misterio Pascual. ¿Qué le gustaría decir sobre esos proyectos?»

+Aquila: En el evangelio, el Señor nos ha dicho que pidamos al dueño de la mies que envíe más trabajadores al campo, por eso cada católico tiene la responsabilidad de orar por las vocaciones, de pedir al Padre por vocaciones al sacerdocio, a la vida religiosa y al matrimonio. También somos responsables de pedir al Señor que abra el corazón de las personas para que descubran el plan de Dios para sus vidas. No ‘¿cuál es mi plan?’, sino ‘¿cuál es el plan de Dios?’.

Cuando trabajaba con parejas en la preparación para el matrimonio, no les preguntaba de inmediato, pero durante el proceso les solía decir: ‘¿De verdad creen que es la voluntad de Dios que te cases con esta mujer, o que te cases con este hombre?’ Siempre me miraban un poco sorprendidos, como diciendo: ‘¿De qué estás hablando? ¿Qué tiene que ver Dios con esto?’ Pues, Dios tiene mucho que ver, ¡porque es él quien los ha unido!

La campaña Llamados por su nombre fomenta las vocaciones locales porque, cuando revisamos nuestras estadísticas de sacerdotes, que recién hicimos y compartimos en El Pueblo Católico, tenemos muy pocos sacerdotes formados aquí. Muchos vienen de otros lugares. Como yo que no crecí en Colorado, crecí en California, pero me convertí en sacerdote de esta arquidiócesis. Llamados por su nombre invita a los jóvenes a saber que alguien ve algo en ellos que quizá ni siquiera habían considerado. Eso es importante.

El arzobispo Samuel J. Aquila y Elizabeth Zelasko, artista sacra local, develan la Virgen María al pie de la Cruz en el Centro St. John Paul II para la Nueva Evangelización en Denver. (Foto de André Escaleira, Jr.)

Con el ícono Acompañando a María al pie de la Cruz y la novena, en el 2033 celebraremos el Jubileo de los dos mil años de la muerte y resurrección de Jesucristo y el don de nuestra redención. María es la discípula por excelencia: al pie de la cruz sufrió enormemente, pero ahí también fue entregada como madre a todos los discípulos por medio de Juan. El Señor dijo: “Ahí tienes a tu madre”.

¿Realmente recibimos a María como nuestra madre para que ella nos lleve más a Cristo? María siempre nos conduce a Cristo. Mi lema viene de las bodas de Caná; son las palabras de María: ‘Hagan lo que él les diga.’ Ella señala a Jesucristo, no a ella misma. Siempre apunta a su hijo. Esta novena, en preparación para el dos mil aniversario, es una manera de acudir a María, buscando su intercesión para que nos lleve a una comunión y relación más profunda con su hijo, Jesús.

El arzobispo Samuel J. Aquila visita la parroquia del Sacred Heart en Roggen con motivo de su centenario. (Foto de Neil McDonough)
El arzobispo Samuel J. Aquila visita la parroquia Sacred Heart en Roggen con motivo de su centenario. (Foto de Neil McDonough)

EPC: ¿Cómo describiría el pulso de la Arquidiócesis de Denver hoy, y qué vislumbra para el futuro?

+Aquila: Diría que muchos católicos —gracias a apostolados como Legatus, Endow, la Escuela Bíblica Católica, el Rescue Project, y más— están enfocados en la misión y en ayudar no solo a quienes participan en ellos a tener una relación personal con el Señor, sino también a vivir esa relación en el mundo. Los católicos están siendo más valientes. Están siendo más expresivos. Ven la importancia de dar la invitación a las personas.

Una de las bellezas del Camino Neocatecumenal es su misión de ir de puerta en puerta. Algunos creen que solo los protestantes hacen eso. No: nosotros como católicos también podemos. Y es importante dar la invitación.

En una parroquia que salió a evangelizar así, más de 45 personas entraron a la Iglesia o recibieron el bautismo. No podemos esperar a que la gente venga a nosotros; tenemos que salir a buscarlos.

Veo mayor énfasis en la misión en nuestras parroquias. El futuro, espero, será de crecimiento, de más personas entrando en la Iglesia y en el don de la salvación. Se necesita un discipulado y una formación muy intencionales para conducir a la gente a esa relación con el Señor.

Proyectos como Christ in the City, Creatio y Annunciation Heights tienen gran impacto. También Mountain Madness y Steubenville of the Rockies ayudan a llegar a los jóvenes. Totus Tuus y programas similares son más herramientas de evangelización que otra cosa, y ayudan a los jóvenes a encontrarse con Jesús.

EPC: El 5 de junio celebró 49 años de ordenación sacerdotal, 38 de ellos en Denver, incluyendo su labor como primer rector del seminario St. John Vianney y como octavo obispo de Denver y quinto arzobispo. ¿Qué significa para usted esta arquidiócesis?

+Aquila: Es un regalo increíble. Sin duda, algo que nunca esperé, eso seguro. Hay una alegría muy real con las sorpresas que el Señor siempre tiene para ti cuando eres fiel (al seguirlo)

EPC: En su cumpleaños 75 la ley canónica le pide presentar su solicitud de retiro. Una vez aceptada, ¿qué le gustaría hacer y dónde vivir?

+Aquila: Quiero seguir sirviendo: predicar, celebrar Misa y confesar. ¿Dónde? Esa es una pregunta aún abierta. Parte de la dificultad es que no sé exactamente cuándo será aceptada la solicitud. Lo dejo en manos del Señor.

 

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