Después de mucha oración y discernimiento, la doctora Kemmery Hill, superintendente de las escuelas católicas de la Arquidiócesis de Denver, anunció la semana pasada su renuncia, que será efectiva al final del semestre.
“Servir como superintendente de las escuelas católicas ha sido uno de los mayores privilegios de mi vida”, escribió la Dra. Kemmery en una carta dirigida a líderes escolares y párrocos. “He sido testigo directo de la fe extraordinaria, la dedicación y el amor que sacerdotes, directores, maestros y familias entregan a nuestras escuelas. Ha sido una experiencia profundamente enriquecedora acompañarlos en esta misión y ver cómo Cristo actúa con tanta fuerza en nuestras aulas”.
A través de su discernimiento personal y familiar, la Dra. Kemmery explicó que se dio cuenta de que “mi pasión más profunda y mis dones más fuertes se hacen más vivos cuando estoy enraizada en la vida diaria de una comunidad escolar: trabajando directamente con alumnos, acompañando a los maestros y colaborando con las familias”.
Aunque está profundamente agradecida por haber sido llamada a la misión de dirigir la educación católica en toda la arquidiócesis de Denver, la Dra. Kemmery ha escuchado un llamado a “regresar al nivel más cercano de liderazgo escolar, donde puedo vivir mi vocación de manera más directa y relacional”.
Si bien desde hace tiempo llevaba en el corazón el deseo de volver a servir como directora, la inesperada salida reciente de la directora de la escuela católica St. John the Baptist —su puesto anterior— le permite regresar para encabezar la escuela y asegurar que siga creciendo.
“Aunque el cargo de superintendente ha sido una oportunidad inmensa, mi corazón siempre ha pertenecido a SJB, y siento el llamado de servirles en este momento de necesidad”, escribió.
“Los dones de Kemmery como líder en nuestras escuelas fueron y siguen siendo evidentes, y la arquidiócesis agradece su compromiso con la educación católica, con nuestros estudiantes, familias escolares y personal educativo”, expresaron en una carta conjunta el arzobispo Samuel J. Aquila y el doctor Scott Elmer, director de misión arquidiocesano. “Nos alegra que pueda volver a sus raíces como educadora, en contacto directo con alumnos, familias y maestros, al frente de nuestra misión en la comunidad”.
Cuando la Dra. Kemmery concluya su servicio como superintendente a fin de año, el Dr. Scott será nombrado superintendente interino, a menos que ya se haya elegido a un sucesor permanente. El arzobispo explicó que este paso, al dar al director de misión un papel más activo en nuestras escuelas, refleja “el papel central que las escuelas desempeñan en la misión arquidiócesana”.
“Scott es bien conocido en la comunidad escolar, pues ha trabajado de cerca con Kemmery y con nuestra Oficina de Escuelas Católicas para afinar la misión y la visión, además de coordinar los esfuerzos de tres comités anunciados a inicios de este año”, señaló.
Mientras tanto, ya ha comenzado la búsqueda de un nuevo líder para la educación católica en el norte de Colorado.
“Con esta base sólida, buscamos a una persona con un profundo compromiso con la misión de nuestras escuelas católicas y con amplia experiencia en liderazgo organizacional y administrativo”, escribieron el arzobispo Samuel y el Dr. Scott. “El candidato ideal será capaz de integrar sistemas, personas y misión para asegurar que nuestras escuelas florezcan como verdaderos santuarios de educación”.
Mientras la Dra. Kemmery regresa a la comunidad de la escuela católica St. John the Baptist, espera seguir trabajando de manera colaborativa para el bien de los estudiantes, maestros y de la comunidad católica en general.
“Esto no es una despedida de nuestra misión compartida, sino un renovado compromiso desde otra perspectiva. Estoy profundamente agradecida por la confianza que me han brindado, la colaboración que hemos compartido y las muchas maneras en que he crecido en este cargo. El honor de servir a nuestras escuelas católicas a nivel arquidiocesano siempre será un capítulo muy valioso de mi vida”, escribió. “Gracias por sus oraciones, su amistad y su colaboración en esta obra sagrada. Me entusiasma que podamos seguir caminando juntos al servicio de la educación católica y de los niños que Dios ha confiado a nuestro cuidado”.

